Pocas noches nos conectan tanto como aquellas en las que nos detenemos a celebrar lo que somos, lo que hacemos, y sobre todo, lo que compartimos como profesionales de los medios. El pasado 19 de junio, esa emoción volvió a sentirse con fuerza porque las Antenas de Plata —que desde hace unos años habían viajado a otras localizaciones— regresaron a la capital, a la ciudad de Madrid. Y lo hicieron bajo el cielo del Centro Sociocultural Montecarmelo, en su majestuoso claustro, en un espacio que supo vestir de cercanía y de calidez una de las citas más esperadas del calendario mediático.
La edición número 31 de estos galardones reunió a quienes día a día dan voz, rostro y profundidad a la información en nuestra comunidad. Allí estaban los que debutan, los que llevan décadas, los que aún se emocionan cuando se enciende la luz roja del directo. Y en cada abrazo, en cada brindis, latía la misma certeza: esta profesión, pese a los retos, sigue viva, sigue luchando, y sigue mereciendo ser celebrada.

