Alberto Barciela.
Hay que hacer una pausa, ligera. Hay que encontrar aire, buscar el impulso que nos permita analizar la pesadilla ucraniana y continuar la vida. Los días nos llevan como extraños pasajeros. Son cicerones torpes, cansinos, desacostumbrados ya a la bondad de otros tiempos. Nos acogen con naturalidad vírica y con guerra. Sobre todos pesa un aire espeso, como de sospecha de que el anunciado retorno a la normalidad se complica.

